Los
más de doscientos manantiales que brotan en sus 191
km2 y sus numerosos barrancos y ríos que lo surcan,
como el Turia y sus afluentes el Chelva y el Reatillo, cuyo
origen se encuentra en el sur de nuestro término, nos
han dejado una abundantísima arquitectura del agua.
Acequias y acueductos; los árabes perfeccionaron y ampliaron
la red de riego aprovechando el canal romano. La escarpada geografía
ha propiciado los innumerables abancalamientos de altísimas
hormas de piedra “tosca “, regados por vertiginosas
acequias e infinidad de pequeños acueductos.
Puentes hay de todas las épocas y tamaños como: el Reatillo, Barraquera, Mozaira, el Hoyo o el Convento. También
quedan infinidad de restos de molinos, batanes o centrales hidroeléctricas,
así como cientos de fuentes, algunas monumentales como
la de la plaza Mayor, de 1679, o la de La Gitana con 20 caños
y varios lavaderos públicos.
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